C41 James
La cabeza me latía con fuerza.
"Sabes que no te dejaré ir a ninguna parte, no sin mí". "Deberías dejarme terminar, porque eso no es todo lo que ha dicho", susurró Audrey.
Un rubor le subía por el cuello, lo que nunca era buena señal.
"¿Qué más?" pregunté.
Una furia helada me recorría por dentro.
Mi madre había cruzado su última línea conmigo
