C7 James
Malditas mujeres, pensé mientras me dirigía a mi habitación y cerraba la puerta de un golpe.
Es imposible saber lo que quieren.
Primero, sexo; luego, dinero.
Ahora, sexo a cambio de dinero.
O algo por el estilo.
No lograba descifrar a Audrey, y ni siquiera lo intentaba.
Mi miembro estaba duro y pulsante; tampoco tenía interés en descifrarla, pero sí en penetrarla con fuerza
