C41 Odio
Los brazos de Emma lo rodeaban en un firme apretón, no había ni un mínimo espacio entre ellos. Aunque Cristhian no devolvió el abrazo, permaneciendo allí de pie con indiferencia, eso no detuvo el revuelo en mi estómago y la opresión en mi pecho.
Al verme en la puerta, se apartó de él. Sus mejillas se tiñeron de carmesí y sus ojos se abrieron de par en par
