C56 Poseeme entonces
"¿Qué demonios estás...?"
Me dio la vuelta, me inmovilizó contra la fría pared, me sujetó las manos por encima de la cabeza y estampó su boca contra la mía. Su duro cuerpo se apretó contra el mío y su deseo me quemó la piel del abdomen.
Un jadeo se deslizó por mis labios, dejándole aprovechar la ocasión para introducir su lengua en mi boca
