C80 80. La Verdad de Todo
—¿Por qué no salen?— vuelvo a preguntar mientras entro nuevamente a la oficina de Lucas después de haberme asomado al pasillo como por quinta vez.
—¿Puedes calmarte por favor?— me pide el colocando sus manos sobre mis hombros y haciendo que le mire fijamente —le hará daño al bebé.— continúa diciendo.
« Le miro con dudas, pero sé que tiene razón, nuestro hijo puede sentir todos mis nervios
