C42 En busca de respuestas 2
Los nudillos de Damon, que habían quedado llenos de moratones debido a los fuertes puñetazos que le había propinado, estaban ya completamente curados, pero la sangre seguía pegada a Damon como una segunda piel, cambiando casi por completo el color de su camisa a rojo. Lo curioso era que nada de aquella sangre era suya... ni una sola gota
