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Me llevaron al otro lado del pasillo y oí cómo los tres hombres se desnudaban, hablaban y reían sobre llenar a la puta de aire. Me quedé allí tranquilamente, nada más que hacer en realidad. Era su juguete e iban a jugar conmigo. Sentí que me ponían de rodillas y que una polla me rozaba los labios. Los separé y sentí cómo me la metía hasta la garganta, medio dura y grande. Empecé a chupar
