C42 Cuarenta y dos
Desde la distancia, observaba, con la rabia corriendo por sus venas.
¿Cómo se atreve su hijo a casarse sin que ella esté presente? Aunque no estuviera de acuerdo con su elección, como madre tenía todo el derecho a presenciar ese momento que sólo se produce una vez... bueno, salvo que se divorcie de la mujer y vuelva a casarse.
Ni siquiera su marido
