C52 Cincuenta y dos
Tras una feliz noche abrazados, Isabella y Charles no tardaron en regresar a casa. En ese momento conducían por la ruta que llevaba al hangar donde se guardaba el avión privado de Charles. Mirando por la ventanilla mientras la brisa que los árboles hacían malabares la atraía, Isabella se preguntó qué se sentiría al estar de nuevo en el aire.
Hacía tanto tiempo que no viajaba
