C40 Sin fin
Ya no podía negarlo, las caricias de Ren me estaban volviendo loca de placer intenso. Nunca me había sentido así hasta que conocí a Ren. Mi cuerpo reaccionaba tanto a sus avances que empezaba a perderme en su abrazo. Odiaba admitirlo incluso ante mí misma, pero quería que me tocara más, quería experimentar aún más placer.
"Dime si te duele, Rin", volvió a susurrarme Ren al oído
