C52 Éxtasis incontrolable
Ahh... ¡esa no es la cuestión! quería decirle, pero no podía concentrarme en otra cosa que no fueran sus dedos en mi pezón y el hecho de que su otra mano había empezado a recorrerme el vientre. Me besó los labios mientras separaba la tela que cubría mis piernas. Su cálida mano tocó mi muslo y gemí en respuesta a su beso.
Lentamente
