C23 El diablo sin cuernos
Me quedé mirando a la mujer con la cara roja, sorprendido.
Algunos de sus mechones rubios cayeron sobre su frente mientras sus enfurecidos ojos marrones me lanzaban dagas.
"¡Qué demonios crees que estás haciendo, Sasha!" Empujándola, me puse de pie. "¿Qué te pasa?"
"¿Y qué coño te crees que estás haciendo?", le espetó.
Fruncí los labios, con los ojos entrecerrados
