C28 ¿Celoso?
Respirando hondo para calmarme, reprimí el temperamento hirviente que me recorría las venas, persuadiendo a mi mente de que no le rompiera la taza de café en la cabeza a mi jefe.
Ahora mismo estaba delante de la puerta de su despacho, con la tercera taza de café que me había pedido que le preparara, tomándome mi tiempo para calmarme.
Cuando fui a su cabaña como me ordenó este mismo día
