C29 Hambre
Me quedé helado.
El corazón se me paró en el pecho cuando me arrastró hacia un ardiente beso de castigo. Mientras su boca se apoderaba de la mía, una de sus grandes y callosas manos se posaba en mi nuca y la otra me rodeaba la cintura, sin dejarme escapar. La ferocidad y la intensidad del momento me paralizaron las rodillas.
Haciendo acopio de algún sentido
