C62 Escapar
Pasaron las horas y me quedé en aquella habitación. Sola y atada. Sin comida ni agua. El agotamiento de mi cuerpo me instaba a apoyar la cabeza en la barandilla superior de la silla y permitirme cerrar los ojos. Pero la pequeña bombilla que colgaba sobre mi cabeza me recordaba en qué situación me encontraba.
Me secuestraron y me ataron. Me dolía la garganta de tanto gritar para que me soltaran
