C114 CAPÍTULO 114 Muerto en su corazón
"¡No! ¡No! ¡No!"
"¡Papá, por favor, no me dejes!"
"¡Papá, no nos dejes!"
"¡Papá, despierta!"
"¡Por favor, despierta!"
Los ojos hinchados de Arabella se llenaron de vaho. Su fuerza no aparecía por ninguna parte. Su instinto le decía que no soltara la mano de su padre pasara lo que pasara. A falta de fuerzas, seguía sujetándolo con todas sus fuerzas pero su mano se alejaba lentamente
