C375 CAPÍTULO 375 Dolor y placer
Anoche, Arabella lo llevó al clímax.
Era muy buena excitándole.
Todo en ella le excitaba.
Era el epítome de la belleza y la seducción.
Ningún hombre podía resistirse a su carisma, ni siquiera él.
Ella le demostró que su orgasmo podía alcanzar el máximo nivel.
Sabía llevar la iniciativa como una experta acostumbrada a muchos hombres.
De alguna manera, sus ojos le decían que era inocente
