C83 CAPÍTULO 83 El Asesino
La poca alegría que había sentido, se desvaneció al instante.
Apretó los dientes reprimiendo la intensa ira y su rostro se sonrojó. No podía creer lo que había dicho. Innegablemente, tenía una pequeña esperanza de que él le diera aunque fuera un poco de dignidad, pero se equivocó.
No tiene corazón.
Ella le miró llena de desprecio y sus ojos se llenaron de fuego salvaje
