C2 Capitulo 2
--¡¡Bienvenida!!—grita Ariel abriendo las puertas de la mansión... digo casa.
Me jalo la blusa hasta la mitad de mi abdomen, me pongo el bolso por encima de mis pechos sin sostén y me quedo en la puerta sin saber si pasar o devolverme a mi pequeño piso.
--por Dios, mujer camina, este es tu casa—se devuelve mientras habla y me empuja hacia adentro. Cierra la puerta a mis espaldas.
--creo que no...
--Ava no hay nadie. La casa es de nosotras por esta noche—pasa de largo por el pasillo que queda al frente de la puerta de entrada. La sigo como perrito perdido y así es como me siento, pérdida, esta casa es muy inmensa y demasiado ostentosa, la verdad es que me intimida. El pasillo nos lleva directo a la cocina.
Mi sitio favorito. Lo decreto de unas ves mientras la veo
Ari deja su cartera sobre la enorme encimera de cerámica. Es preciosa.
Toda la casa es hermosa, aunque no la allá visto completa, hasta los momentos la cocina es mi espacio favorito. Tiene una nevera de metal tan limpia como el suelo, parece casi nueva, el candelabro con muchos bombillos queda en todo el medio del techo, la estufa, oh Dios la estufa, es tan linda y amplia, el piso está limpio y reluciente, como recién limpiado con esmero.
La luz del atardecer entra en la cocina y la ilumina por completo
--límpiate la baba—dice mientras saca agua de la nevera—coloca el bolso en la encimera o en la silla. Lo aprietas tanto, como si en cualquier momento vas a salir corriendo
Deja la jarra de vidrio con el agua justo frente de mi.
Si eso es justamente lo que quiero hacer, quiero irme de aquí. El lujo me hace sentir poca cosa, porque no es mío, me hace sentir así.
Veo la encimera tan limpia y no quiero poner mi bolso en ella. Esta pulcra siento que mi bolsito lo va a ensuciar
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