C34 34. El Amor Se Mide Por Lo Que Sentimos
El pasillo de este hotel está siendo testigo de los besos más indecentes que podrían llegar a existir. Su lengua y la mía celebran con entusiasmo las respuestas a mis preguntas, y mi mano intenta torpemente abrir la puerta de nuestra habitación mientras que la otra está muy entretenida tocando a mi prometida con alevosía.
—Abre ya esa maldita puerta
