C22 Me engañaste
Valeria estaba nerviosa porque al principio no podía hacer nada, pero cuando por fin se relajó, le devolvió el beso. No era una gran besadora, ya que nunca había besado a nadie, así que acabó mordiéndole los labios.
"¡Ay!" Ergon medio gritó de dolor, luego se desprendió del beso.
"Dios mío, lo siento mucho". Valeria entró en pánico.
Decir que estaba avergonzada era quedarse corto
