C29 ¿Y si insisto?
Ergon sonrió cuando Valeria ya no se le resistió, profundizó el beso y la estrechó contra sí.
Valeria no era muy besucona, así que se limitó a seguirle la corriente.
La puerta de la habitación de Ergon se abrió de un empujón, pero como ambos estaban demasiado absortos en el beso, no se dieron cuenta de que ya había alguien dentro
