C126 Renuncia
Adea
Cuando pude apartar la mirada de su cuerpo en el formulario, mis ojos se desviaron hacia su oponente. Estaba herido, pero no tanto como ella. Dejé que recorrieran su cuerpo y me di cuenta de que no era muy alto. Lo que le faltaba de altura lo compensaba con músculos. De su puño goteaba sangre y supe que acabaría con ella si no se echaba atrás
