C201 Sí, por favor.
Adea
La respuesta que esperaba nunca llegó. Mi compañero, ignorándome, se inclinó hacia delante y me alcanzó. Sus manos se metieron bajo la camiseta que me colgaba de los muslos y se deslizaron hacia arriba hasta agarrarme por las caderas. Me levantó con facilidad y me tiró hacia delante hasta que mi pecho se apretó contra el suyo. Estaba encima de él, con las piernas colgando a sus lados
