C242 Abrir
Adea
Mis ojos se posaron en los piercings que luchaban contra la tela de su camisa y en la musculatura de sus brazos. Su pelo se apoyaba en sus cejas oscuras. Se encogió de brazos mientras le devolvía la mirada.
"En eso te equivocas, Dulce Adea", se encogió de hombros Shane. "Sea cual sea la razón que te sacó de la cama en mitad de la noche y te hizo abandonar Desert Moon, es irrelevante
