C260 Abuso
Adea
Aún no estaba claro qué tenía tatuado en el pecho, pero la camiseta blanca empapada permitía hacer un esbozo. Fui capaz de hacer algunas conjeturas sobre lo que podría ser. Me dije a mí misma que no lo hiciera, pero mientras pensaba las palabras, mis ojos me desobedecieron.
Bajaron hasta los duros pezones que pinchaban la camiseta. Encima
