C285 Real
Ahora
Adea
Largos rizos negros de pelo caían sobre la cama, las pestañas abanicaban sus mejillas y una nariz afilada. Le reconocí al instante, recordé lo que había olvidado. El hombre que vino a por mí, el hombre cuyo amor fue doloroso, el hombre que cumplió su promesa estaba frente a mí, tumbado en la cama conmigo.
Me temblaban los dedos cuando estiré la mano para tocarle
