C58 Pícaros
Adea
Pasamos el resto del día besándonos, hablando y comiendo en la cama. Yo estaba en la luna por todas las atenciones y cariños con los que me seguía colmando. Teníamos que volver pronto a la realidad, con los pícaros y la carta, teníamos que ocuparnos de todo.
Al día siguiente, después del desayuno, nos dirigimos a la sala de reuniones
