C30 CAPÍTULO 29
Zabdiel. . .
Mis ojos se abren enormes cuando Isabella se desvanece entre mis brazos.
-¡Ayúdame Zahir!- es lo primero que grito. Mi hermano obedece y está junto a mí en un instante. Me siento sobre la arena, y la acuno en mi regazo.
-Debe tener una insolación, además debe estar deshidratada. Es necesario resguardarla, ya comienza a caer la noche
