C38 CAPÍTULO 37
Había llegado la hora de compartir sus votos. En la elegante mesa, estaba un cojín con sus anillos entrelazados, una tarta, un pequeño plato con sólo dos dátiles y dos copas con leche líquida, además de una pequeña copa que contenía miel.
Zabdiel llegó hasta ella.
-Estás hermosa, mi amor.
-Tú estás impresionante- le susurró ella. él sonrió y tomó el pequeño cojín de donde extrajo una sortija
