C40 Sin remordimientos
Angelina
"¡Dios mío! ¿Qué pasó, Angelina?" La voz frenética de Tia la hizo sentirse culpable.
Pero sólo un poco. Eran las 2 de la mañana y tuvo que perturbar su sueño. Era lo único que lamentaba.
El hombre tirado en el suelo de la cocina estaba inconsciente. Obra suya. Y se alegró. Se lo merecía.
"Culpa suya, Tia. Me atacó y amenazó con encerrarme en una celda
