C41 Mala suerte
Rafael
Despertarse con una maldita resaca era una forma terrible de empezar el día. El calor y los rayos de sol que entraban por las ventanas abiertas le hicieron gemir. El dolor palpitante en el cráneo le hizo entrecerrar los ojos castaños oscuros y mirar el reloj de pie que no paraba de sonar, burlándose de él. Rafael ahogó una maldición salvaje. Era demasiado temprano para maldecir su vida
