C44 Lo siento, no lo siento
Angelina
-¿Qué coño le pasa?
Pero El Patrón tenía un aspecto tan delicioso sin camiseta, con los músculos duros, relucientes y flexionados, que ella tenía que hacer algo para poner fin a la incesante tortura. Observar sus movimientos había sido más doloroso que sus ocasionales golpes y patadas. La excitación recorría cada parte de su piel sensibilizada, la estaba volviendo loca
