C32 Treinta y dos
El punto de vista de Jefferson
Celina bajaba las escaleras y estaba guapísima. No podía dejar de mirarla. Cuando estuvo justo delante de mí, le ofrecí mis brazos y me alegro de que los cogiera, luego la conduje hasta nuestro coche.
Dejé que el conductor condujera por nosotros porque quizá me hubiera tomado unas copas en la fiesta más tarde. "F***", dije, después de verla de vuelta
