C11 Capítulo 11
Creía que al mínimo contacto de nuestros labios, ella me rechazaría y me abofetearía como lo haría la mayoría de las mujeres casadas, pero no. Su boca y la mía han comenzado una travesía sin fin donde a cada segundo aumenta la intensidad de nuestro beso. No sé cómo ha sucedido, pero la tengo acorralada contra una de las paredes de la piscina y entre nuestros cuerpos no hay distancia alguna
