C32 Capítulo 32: “Una discusión inesperada”.
No sé cuánto rato llevo perpleja, mirándolo. Desde que lo vi despierto me he quedado atontada, sin desviar la mirada de su rostro, al igual que él del mío. Sus ojos me observan y, a diferencia del rencor de hace un día, ahora solo me transmiten paz, como la mirada inofensiva de cualquier ser que acaba de despertar de un sueño profundo: no está ocultando nada
