C30 Treinta
Hayleigh miró fijamente su carpeta mientras se paraba frente a la puerta del despacho de Rowen.
Era el momento. Todo el trabajo duro, el estrés y todas esas noches sin dormir estaban ahora en un archivo en su mano, listo para ser firmado para su defensa en dos semanas. Lo único que faltaba era la firma de Rowen.
Una cosa tan sencilla nunca me había parecido tan difícil
