C31 Treinta y uno
El sonido de los tacones resonaba en el pasillo vacío mientras Hayleigh se paseaba de un lado a otro en medio del corredor. Iba vestida con una blusa blanca, una falda lápiz negra y unos tacones de punta. Dentro de unos minutos, las puertas dobles se abrirían y la llamarían por su nombre. La próxima vez que volviera por ese pasillo, sólo habría dos resultados: se graduaría o no
