C40 Mucho más
Las pesadillas le resultaban demasiado familiares. Los escalofríos, el llanto... no era nada nuevo, y estaba acostumbrada.
Se despertaba, normalmente con un ataque de ansiedad que calmaba cantando o tarareando para sí misma. Pero esta noche, cuando Callie se despertó con un ataque de llanto, no estaba sola.
En la oscuridad, unos brazos fuertes la aprisionaban
