C26 Capítulo 26
Vamos en el avión que nos lleva devuelta a casa, al bajar mi padre nos espera en la terminal mi pequeña al verlo se hecha a correr.
- Belo, Belo.
Va gritando hasta él se abrazan.
¡Qué tierno!
Papa vino con Mathi y me traen mi coche, me quedaré en mi piso, papá me da la llave lo abrazo.
- Mañana iré a verte a la editorial después de ir al colegio de brayana.
Mi padre asiente y Brayana vuelve a darle un abrazo.
- Te quiero belo.
¡Qué ricura de niña!
Al día siguiente estoy en el colegio para apuntar a mi pequeña, he elegido uno privado porque igual que mis padres me han inculcado yo le inculco a mi pequeña que tiene que estudiar.
Estoy en dirección esperando con mi pequeña y varios niños entran y salen.
- ¿Tu eres Luana? - me dice una pequeña.
Mi pequeña niña que es una celosa se abraza a mi.
- Es mi mamá.
Yo asiento a la pregunta de la niña.
- Soy Luana, ¿y tu?
- Soy Avril.
¡¡¡Mierda!!! Como me reconoció después de tres años.
- Como has crecido Avril, estás muy guapa.
- ¿Y tu has sido mamá?
Como siempre Avril no se corta con sus preguntas pero una profesora la llama y ella se va mirando varias veces para tras.
Hablo con él director y hago la inscripción de mi pequeña.
- El lunes ya puede empezar.
Me dirijo a la editorial de mi padre con mi pequeña dándome la mano y sonriendo.
Subo a su planta y me dirijo a su despacho.
- Hola papa.
- Aquí están las dos niñas de mis ojos.
Mi pequeña se tira en sus brazos. Escucho a Brais.
Mierda han vuelto las mariposas, y me digo a mi misma que ya he pasado página igual que yo. Entro al despacho y cierro la puerta.
Hablo un rato con mi padre y como la pequeña empieza el lunes yo también lo haré.
- Ahora que vas a vivir y trabajar aquí le tendrás que decir que es padre.
Niego con la cabeza.
- Papa, él no tiene que saber de la existencia de la niña.
Mi padre acepta pero no se queda conforme.
Salgo de esa oficina con mi niña en brazos y voy para casa al día seguiente tenemos boda.
Al día siguiente cojo mi ropa y la de mi pequeña y me voy para casa de mi padre, aun al entrar miro el sillón, pero sé que ella no estará.
Mi hermano está guapísimo con su traje negro.
Nos abrazamos.
- Gracias Lu. Tu hoy serás como mamá.
- No me hagas llorar que me he maquillado y no quiero arreglarme el maquillaje ahora.
Bajamos las escaleras, mi niña lleva un vestido azul de princesas y una corona de flores en su pelo castaño, esta preciosa.
Papá se la lleva y yo me monto en el coche con Mathi.
- Es tu gran día. Solo quiero que seas feliz Mathi y sabes que este donde este siempre siempre estaré para ti.
- Lo sé hermanita.
Llegamos a la iglesia y empieza la ceremonia, yo del brazo de mi hermano lo llevo hasta el altar.
Al llegar allí mi pequeña se pone a mi lado y yo le doy la mano.
Llega la hora del banquete y ahora yo también bailo sin vergüenza, bailo con mi padre, y con quien me lo pida. Y creo que esta noche tendré sexo. Ya he visto alguno tirándome la caña y creo que aceptaré.
- Papa, ¿te quedas con Brayana hoy?
- Claro.
¡Bien!
El tío que lleva mirándome toda la tarde se acerca y me dice de bailar que con gusto lo hago. Es moreno con ojos verdes, un poco más alto que Mathi y parece estar bien equipado cuando se pega a mi cuerpo.
- Eres muy guapa. ¿Como te llamas? - me susurra Al oído.
Sonrío claro que sí.
- Gracias. Soy Lu ¿Y tu?. Y Tu tampoco estás nada mal.
Sonrío, sonríe.
- Mateo.Vienes de parte de la novia o del novio.
- Mi hermano es el novio. ¿Y Tu?
- Mi hermana es la novia.
Damos una carcajada.
- Como nunca te había visto.
- Estaba viviendo en Londres.
Un par de frases más y me da un beso en el cuello.
¡Calor! Mi cuerpo quiere sexo.
- Nos vemos luego. - Le guiño un ojo.
Porque oye disfruto del sexo pero no delante de mi padre.
Me doy la vuelta y siento que alguien me agarra por la cintura.
Voy a darme la vuelta pensando que es Mateo. Y me encuentro con esa mirada.
No, no, no.
Que el universo salga ahora mismo de mi estómago.
Le doy un manotazo.
- La mercancía se ve pero no se toca.
- ¿Bailas conmigo?
¡Oh dios! ¡Oh dios! Esa voz.
Pero hago uso de mi cordura.
- No.
- Lu tenemos una conversación pendiente desde hace tres años.
- Yo no tengo nada que hablar contigo. Me quedo clara la conversación que escuche aquel día lo que fui para ti, y no te reprochó nada, es mas debo agradecerte me enseñaste mucho.
- ¿Ah si?
- Así es.. ahora disfruto del sexo como tu me enseñaste. Me enseñaste a que no confíara en nadie más que en mi misma. Y eso hago. No veo el amor que sentí por ti como un error, porque aprendí mucho de ti.
Brais esa una mueca de dolor, y al mirar abajo Brayana le ha dado una patada.
- hola pequeña.
- No hagas a mi mamá enfadarse.
Brais me mira, su gesto cambia, su mirada cambia.
- ¿Mamá?