C31 Capítulo 31
Nos vamos a una cafetería, miro a Brais y recuerdo esa primera vez que lo vi, ahora está más adulto, su pelo bien recortado e incluso más guapo. Sonrío y sacudo la cabeza.
- ¿Qué estarás pensando? - Sonríe él.
- El día que nos conocimos, eso recordaba Brais.
Él sonríe, esa sonrisa eterna que siempre tenía.
- No quiero que Brayana sufra por mis errores, tenía que haberte llamado y decirte que ibas a ser padre, pero el dolor de tu engaño no me dejó hacerlo y pensaba que si no me querías a mi, porque ibas a querer a mi pequeña. Eres su padre y si quieres reconocerla como tal vamos al registro y lo firmo, si quieres verla, lo harás cuando quieras, porque eres su padre y tienes derecho, pero Brais no me la quites por favor .
Brais toca mis mejillas y me limpia las lágrimas.
- No quiero quitarte a la niña, pequeña.
- Dijiste que tu madre quiere pedir la custodia.
- Haber Lu, lo que quiere mi madre, no es lo que yo voy a hacer, ayer te fuiste te volviste loca, y como otras veces no me quisiste escuchar. - Lo miro expectante a lo que me dice - quiero que la niña tenga mi apellido y en sus papeles aparezca yo como su padre, eras y era joven, yo en el momento en que me propuse enamorarte sin pensar en ti, sino en mi, lo hice inconsciente del daño que te iba a ocasionar, luego me enamoré, Lu me enamoré de ti y eso no ha cambiado en estos tres años, has sido a la única que he querido, has sido la única. Y no, no voy a pedir la custodia de la niña pero si quiero estar ahí presente, y ejercer de padre y no quiero solo un día a la semana.
- Lo que ha pasado hoy, no puede volver a ocurrir, no les he prohibido ver la niña, pero tampoco pueden ir y sacarla del colegio sin avisar.
- No tenemos tu teléfono, desde que llegaste no se lo has dado a nadie.
- Yo tuve que llamar a Lía, tampoco lo tenía.
- Me borraste de tu vida por completo cuando te fuiste.
Miro a Brais, su mirada es triste.
- Lo tuve que hacer, Brais ¡¡me engañaste!! Lo nuestro era una mentira, ¿Sabes lo patética que me sentí? Te entregue todas mis primeras veces en el amor.
- ¿Te arrepientes? - Le miro arqueando una ceja - se sincera, te arrepientes de que yo haya sido El primero.
- No, te lo dije Brais, quería que fueras el primero, y cuando paso lo de mi madre reaccioné, llevábamos meses casi terminando y lo dejábamos justo, y cuando paso, me dije a mi misma que no podía dejar de hacer lo que quería, porque podía pasar algo que nunca me dejaría hacerlo, y no no me arrepentí, tu aunque solo jugaste conmigo me enseñaste que mi sexualidad era para yo disfrutarla y lo hago.
Él asiente, aunque está molesto. Noto su mirada fría y no sonríe.
- ¿Pasa algo?
- Me maldigo a mi mismo por haberte llevado aquella noche al club, nunca te quise ver en ese mundo.
- No te preocupes, no volveré por tu club, aquí hay muchos más.
El niega con la cabeza y rechina sus dientes.
- ¿Porqué? ¿Tanta falta te hace el sexo?
- No voy todos los días, depende de las ganas que tenga, y de Brayana claro.
Se queda pensativo, chasquea su lengua y asiente.
- ¿Qué piensas?
- Nada, simplemente que haré que no necesites ir a esos sitios.- Miro a Brais no se a que se refiere. - Yo te lo daré.
Niego con la cabeza, él sonríe y bajo la mirada, porque como anteriormente Brais empieza a nublarme.
- No Brais, lo nuestro se acabó. Seamos cordiales por Brayana.
Y decido dar por terminada esta conversación e ir a buscar a mi pequeña.
- ¿Me puedes llevar? No tengo coche.
Nos subimos a mi coche y al arrancar el motor empieza a sonar la música y es la canción de soy una taza, Brayana se ríe cada vez que la escucha.
Brais da una carcajada.
- A la pequeña le encanta.
Entonces empieza él a hacer el payaso, mientras conduzco y sonrío como solo él sabe hacerme sonreír.
Termina la canción y vamos riendo a carcajadas por las payasadas que hace entonce empieza unos acordes y los reconocemos los dos.
Él me mira por sus labios en mi oreja y me canta eso de.
" Yo que soy un cabrón que hice para merecerte"
Se me pone la piel de gallina cuando lo hace, me da un beso en el cuello cuando termina y sonríe.
- Cada vez que he escuchado esta canción me he acordado de ti. - dice nostálgico - Dame otra oportunidad Lu, volvamos a intentarlo sin mentiras.
Y yo no quiero decirle que también, que en estos tres años me la ponía solo porque me recordaba a él, pero ¿perdonar lo que me hizo y volver a intentarlo? No por el momento no puedo hacerlo.
- A la pequeña también le gusta. - Le digo. Pero no soy capaz de contestarle.
Y cuando termina la canción y empieza lo tenga o no de David bisbal decido quitar mi música y poner la radio, la cosa se está tornando demasiado romántica. Y cuando escucho la canción que está en la radio, casi me da un infarto. Nuestra canción, nuestra primera canción, nuestro primer baile, está canción describió nuestra relación. Miro a Brais y él me mira a mí. Y doy gracias por llegar a su casa y apago el coche lo más rápido posible, me bajo sin mirarle porque sé que si lo miro le besaré.
Al acercarnos a la puerta de la casa escucho a mi pequeña llorar, mi pequeña nunca llora.
Brais abre la puerta, y busco el llanto de mi pequeña.
- ¿Qué pasa Brayana?
Digo mientras la abrazo. Mirella esta a su lado de pie y al mirarla veo una falsa sonrisa en su rostro. Observo a mi pequeña, miro si tiene alguna herida y entonces veo su camiseta y se porque estaba llorando.
- Bray, ya te lo dije que por mancharte no va a pasar nada te cambias la camiseta y ya.
- Ella no me ha dejado. - dice señalándo a Mirella.
- ¿Y cuando has necesitado ayuda tu?
- Me ha puesto mi mochila arriba de ese armario mamá, y dice que me quedara así, porque soy hija tuya y una... - piensa la palabra. - Bastarda esa fue la palabra y que Brais no me quiere como su hija.
Le quito la camiseta a mi pequeña, abro mi bolso y saco una limpia.
- Te he dicho ayer que Brais es tu padre, y que él te quiere mucho.
- Pero ella dice que no. - replica.
- ¿Y quién crees que miente? ¿Mamá o una desconocida? No vuelvas a llorar por lo que te dice una desconocida y si tienes dudas de lo que te quiere alguien vas y le preguntas.
Miro a Brais, estoy enfadadisima. Y entonces busco a Uxia.
- No vuelvas a recoger a mi hija del colegio, y menos para traerla donde está esta chica.
- La niña debería acostumbrarse a verme, ya que ahora soy yo la novia de Brais.
Miro a Brais, sonrío descaradamente.
- Brayana, recoge tus cosas y esperame en la puerta.
Mi pequeña me hace caso ¡Es un sol!
Y cuando veo que ya no nos verá agarro el cuello de Brais tiro así ami y lo beso, lo beso como quería hacerlo en el coche, Brais me sujeta por la cintura y me acerca más a él. Y cuando nos separamos sonríe. Yo miro a Mirella.
- ¿Estás segura que es tu novio? Porque cuando fue mío no lo compartía con nadie.