El Primer amor.../C38 Capítulo 38
+ Add to Library
El Primer amor.../C38 Capítulo 38
+ Add to Library

C38 Capítulo 38

Llegamos a la última semana del mes, estoy preparando mi viaje a Londres.

Papa sigue insistiendo que me mude a la casa y él al piso, pero no se si podría vivir en la casa, aunque se que es lo mejor para que Brayana pueda jugar en el jardín.

Brais sigue viviendo en mi casa, y si ha ganado mi fuerza de voluntad aunque estoy que me subo por las paredes, pero no he vuelto a tener sexo con él, y si me busca pero tengo que mantener las distancias.

Estoy preparando mi maleta cuando él entra a la habitación.

- ¿Porque haces la maleta?

- Este finde semana tengo que viajar a Londres.

- Vamos los tres. - dice en forma afirmativa.

- Brais, ¡no! Voy yo y Brayana.

- ¿Te quieres ver con ese amigo no?

- Brais no empieces.

- ¿Piensas cogerle el teléfono a Lía? Va a ser su cumpleaños y esta bastante triste por lo que ha pasado.

- La llamaré antes de irme.

- ¿Cuando te vas?

- Pasado mañana. ¿Llevas tu a Brayana al colegio?

- No tengo coche hoy, tengo que irme contigo.

Dejamos la pequeña en el colegio y nos vamos a trabajar.

La próxima semana lanzaremos la web y hay mucho trabajo.

A media mañana estoy en una reunión y mi teléfono no deja de vibrar, pero no lo miro ya que ni tiempo tengo, derrepente Brais entra en la reunión.

- Disculpen la interrupción. - dice con cara preocupado - Lu es Brayana, han llamado del colegio que no deja de vomitar.

Miro a mi padre que asiente para que me vaya, de ahí al medico y diagnóstico un virus del estómago.

¡Probecita!

Esta muy decaída, y sin su sonrisa la acuesto en mi cama, desde que salimos del hospital no ha vuelto a vomitar y eso ya es una buena señal.

A las cuatro de la mañana me levanto con mi estómago dando vueltas y alfinal termino vomitando.

¡Yo también he pillado el virus!

¡Puta mierda!

Brais nos cuida a las dos, aunque claro Brayana ya está curada, y yo hecha mierda.

Mi hermano viaja por mi a Londres y yo envío un email a mi anterior trabajo, y dejo solucionado todo.

¿el feliz aquí?

¡Brais!

Desde que vio que tuve que solucionar todo por teléfono ha sonreído como nunca, pero ni tiempo a enfadarme, porque salgo corriendo al baño.

El que es más bueno que el pan, me sigue y me sujeta el pelo, menos mal que ya hay confianza.

- Ni la primera vez que me emborrache me puse así.

- Esa primera vez me la perdí. - dice sonriendo.

- ¿Es un chiste? - digo enfadada.

- Venga, ve a acostarte si sigues así tendré que llevarte a ti a urgencias. - dice preocupado.

Me despierto tres horas después y ya no siento mi estómago dando vueltas, además de sentir una hambre atroz, voy directa a la cocina y cojo un paquete de galletas de chocolate, Brais que me ha seguido me las quita de la mano.

- Eres peor que Brayana. - Dice enfadado.

- Tengo hambre.

- Pues te comes una sopa, no vas a comer chocolate.

- Vaya, no sabia que mi padre eras tu.

Brais sonríe, me da un azote en el culo y con su mano me indica que salga de la cocina.

- Pero tengo hambre.

- Ahora te llevo sopa, ve al sillón.

Me encanta cuando se pone tan detallista conmigo, tan atento.

¡Es tan mono!

¡¡Mierda!!

Sacudo la cabeza, y me quito todo lo que me gusta de Brais de ella. Aunque la sonrisa ni me la puedo quitar.

Pero él me está mirando desde la puerta de la cocina.

- ¿Qué estará pensando mi pequeña para estar sonriendo así?

- En ti no, tenlo por seguro. - Miento.

Él sonríe y se mete en la cocina, segundos después aparece con un gran tazón con sopa de pollo humeante.

- Huele bienísimo. Gracias Brais.

- Tu padre vino hace una hora y la trajo y se llevó a Brayana, para que descansaras. ¿Estás mejor?

- Si, ahora tengo hambre.

- No has llamado a Lía. Esta preocupada por ti.

- Quiero hacerlo, mañana es su cumple y aprovecharé que no he ido a Londres e iré a su fiesta, llevo tiempo sin salir.

- ¡¡Vale!! Vamos juntos.

Miro de reojo a Brais mientras me vuelvo a tomar un sorbo de mi sopa.

Llevo casi un mes evitando tener sexo con él, porque aún no he podido perdonarlo, o sí, ya no lo sé por ki confundida que estoy, y obviamente mañana esperaba salir y poder quitarme aunque sean las ganas.

- Quería salir después.

- Vale, podremos ir juntos de fiesta.

- ¡¡Brais!!

- Lu, ¿cuando piensas perdonar me a mi?

- No lo sé, no sé si podré olvidar lo cabrón que has sido conmigo.

- Creo que con ocultarme a mi hija ya lo pague muy caro. - Me grita enfadado.

- Y tu me engañaste teniendo una relación de mentira para hacer prácticas en la editorial de mi padre.

- Y dale con lo mismo.

- Por cierto, no quieres que vaya a tu club y me han restringido la entrada en todos los demás que heche solicitud, pero me han vuelto a cobrar la cuota así que tengo derecho a entrar en él, solo espero que tu como dueño si me vuelves a ver allí no te saltes tus propias normas.

Brais se enfada, me grita y yo a él, se que su mentira aún me duele y sé que ocultarle a mi hija le duele a él. Estamos a mano.

- ¿Quieres ir al club?

Asiento, estoy enfadada porque querer quiero pero con él, pero soy demasiado orgullosa para decírselo.

- Iremos juntos. - Miro enfadada. - ¿te enfadas?

- Dijiste que nunca me podrías compartir.

- Solo vamos a ver donde puedes llegar. Solo haré lo que tu hagas, pero tu mirarás. Si alguien te besa yo besare a otra si alguien te folla yo follare a otra y tu no puedes dejar de mirar, mirarás y si bajas un segundo tu mirada...

Y yo más valiente que ninguna acepto, estoy enfadada y para mi misma digo que no voy a ponerme celosa.

Pero cuando me estoy preparando ya me vuelve a dar vueltas el estómago y esta vez no es para vomitar, sino por los nervios, mi valentía se a disipado y sé que hoy sufriré más de lo que voy a disfrutar.

Al llegar al club y antes de bajar del coche Brais me sujeta la mano.

- Lu, ¿Estas segura?

- Si.

Soy estúpida, no no lo estoy, vayamos a casa y hagamoslo los dos, pero mi orgullo niega dar un paso atrás.

- Vale tu así lo quieres, solo hará falta que digas que pare y lo haré estemos en el punto que estemos pequeña.

Asiento, asiento porque no puedo hablar.

Y al entrar en su club muchas chicas se le acercan y le Dan dos besos, le coquetean.

Pedimos una copa aunque yo no debería beber pero si no bebo hoy no se que puede pasar.

- Elige. - susurra en mi oído.

- Te dejo los honores.

Que elija dice, te elijo a ti, siempre te eligiria a ti, y me maldigo porque no lo puedo decir en alto.

Él saluda desde lejos a un hombre que no nos ha dejado de mirar desde que entramos, se acerca a hablar con él, y quiero salir corriendo.

Se acercan donde yo estoy y me lo presenta. Cuando lo veo se que si a este hombre lo conozco unos meses antes lo pasaríamos de maravilla.

- Hola preciosa, soy Antonio.

- Lu. - es lo único que digo.

- ¿Es tu primera vez? - Niego con la cabeza - te noto nerviosa.

Niego con la cabeza, porque no puedo hablar, y cuando noto su mano en mis piernas se que estoy más nerviosa aún.

Brais lo mira, y su gesto cambia a enfadado. Le hace señas a una rubia casi semidesnuda, porque a lo que lleva puesto no le puedo llamar vestido y vuelvo a sentir celos. Brais me mira y sonríe, pasa su mano por su espalda y la abraza.

- Vayamos a un sitio más privado. - Dice.

Pero estoy sentada y no puedo ni levantarme.

Antonio me ayuda a levantarme y me rodea con su brazo igual que Brais tiene a la rubia.

Entramos en una habitación, Brais me busca con la mirada y yo la bajo.

- Lu, nuestro acuerdo.

Vuelvo a mirarlo, ¿Va enserio?

Antonio se acerca a mí y va a besarme.

- No beso. - Digo susurrando.

Él asiente y sonríe, me da entonces un beso en el cuello, pero mis ojos está en Brais, que le hace lo mismo a esa chica mientras me mira a mí.

Noto como Antonio pega su erección en mi culo, tiene buen paquete se lo noto, me desabrocha mi vestido, Brais hace lo mismo con la otra chica.

La otra va sin sujetador y Brais se mete un pezon en su boca, ella jadea, bajo la mirada no puedo verlo.

- Lu. - vuelve a gritar.

Levanto mi mirada, Antonio ya me ha quitado mi sujetador y hace lo mismo se mete un pezon a la boca, no siento nada, y Brais hace lo mismo. Las manos de Antonio viajan por mi cuerpo, y cuando se adentran en mi tanga veo como la mano de Brais hace lo mismo.

- Para, para, para.

Brais me mira, Antonio se para en seco.

- No puedo verlo Brais, no puedo.

- Estamos donde querías estar.

- Pero no con quien quiero estar.

- ¿No te gusta Antonio? - asiento - ¿Entonces?

- Pero no eres tú. - Susurro.

Report
Share
Comments
|
Setting
Background
Font
18
Nunito
Merriweather
Libre Baskerville
Gentium Book Basic
Roboto
Rubik
Nunito
Page with
1000
Line-Height