C132 Dolores de una madre
La sala de espera del hospital estaba menos abarrotada y con muy poca gente, pero se oían los pitidos de las máquinas y las conversaciones de la gente. Tía Elsie iba delante, cogiendo con fuerza la mano de Herzl mientras se dirigían a la recepción.
La recepcionista les saludó con una amplia sonrisa y les preguntó en qué podía ayudarles -parecía nueva
