C158 Esposa, vuelve a casa
CIARA
El recinto y la gran casa que había en él no habían cambiado nada. Las criadas seguían embutidas en sus habituales uniformes de seda negra, y los guardias eran sólo tres, como siempre, pero ahora manejaban rifles pesados.
No sé por qué tenían que ir a por armas tan grandes que me daban miedo, pero tuve que ser un hombre y actuar sin miedo. Por cierto, vine por mi hijo, no por sus vidas
