C30 Susto y confesión
En segundos ya estaba Pablo de regreso con una compresa de hielo.
—Paulina, ten esto —dice mientras me da la compresa de hielo—.
Agarró la compresa y en cuestión de segundos estoy suspendida en el aire. Porque sí, Pablo me está cargando.
—Pero que demo... —me callo al ver la seriedad del asunto para él—.
—Te llevaré a mi habitación. Ya que, es la más cercana —dice dando media vuelta— además
