C28 El dolor es demasiado para soportarlo
Amelia Forbes
Parecía que mi mala suerte estaba en racha hoy porque, en cuanto salí por la puerta del aula -limpiándome las lágrimas que aún me quedaban en la cara y masajeándome el cuello-, Kimberly y tres de sus secuaces me acecharon.
Me arrinconaron y me llevaron a la fuerza al baño de chicas.
Al entrar, Aneeka aseguró la puerta y se colocó justo detrás de Kimberly.
Kimberly me miró
