C68 Nana sabe...
Amelia Forbes
Había empezado a sentirme cada vez peor. Vomitaba más, me estresaba más y me sentía cansada todo el tiempo. En resumen, me sentía fatal. Ya nada me resultaba cómodo y seguía teniendo cambios de humor recurrentes: reía un minuto y lloraba al siguiente. Por suerte, Nana había retomado su trabajo de voluntaria, así que casi nunca estaba en casa. Mirando hacia el reloj de mi mesa
