C12 capitulo 12
Cuando baje a la mañana siguiente Gustavo se había marchado dejando las cobijas dobladas.
Suspiré no había dormido bien en la noche , dando vueltas en la cama pensando que estaba tan cerca de mi. Moví la cabeza rápidamente intentando alejar aquellos pensamientos de mi cerebro.
Comencé a alistarme para irme al local. Aún el clima estaba bastante feo por así decirlo. Tome un abrigo pesado impermeable. Me mire al espejo nunca pensé llegar a vestirme con ropa tan bonita.
Siempre intentaba ir a ferias esas que cambiaban mercadería por ropa. Aveces encontré cosas muy bonitas, en.mas no parecía que era ropa húmeda tirada en un cajón.
Pero tener puesto algo que aún tenía etiqueta en un armario gigante, era bastante diferente. Aveces lo tenemos todo y no lo valoramos , me preguntó si la Giss de esta vida era realmente feliz.
Me subí al auto , sabía manejar muchísimo . Antes nunca pensé que lo lograría y estaba muy feliz en ese momento.
Cuando llegue alugar Gustavo estaba detras del mostrador, cuando miro nuestros ojos se encontro en una danza extraña.
-¿Qué hora te fuiste hoy?
-No lo sé creo que temprano tenía que ir con unos proveedores hoy temprano Bueno ya dije temprano pero si hoy temprano. - lo noté algo nervioso al hablarme, algo que no era muy común en el.
-¿Estás bien?
-sí no te preocupes.
Durante el resto del día solo recibí miradas extrañas .Cómo apenas había llegado, intentaba evitarme lo noté. A la hora del almuerzo, él se fue a comer con Estefi. Lo que me pareció más extraño es que no me avisó, no es que tuviera que hacerlo.
Pero nuestro día a día era bastante comunicativo dentro de lo que uno podía comunicarse con mi jefe. Pero apenas llegaba el preparaba un café para los dos, me dejaba sola en el mostrador se iba hacia atrás a trabajar. Luego la tarde después de haber atendido muchos clientes, merendabamos yo aveces compraba facturas, panes, galletas, pero siempre juntos. Aunque el la parte de atrás y yo la parte de adelante pero siempre juntos.
Por eso motivo me pareció extraño que él desapareciera junto con la chica. Lo noté tartamudeando me algo fuera de lo común en alguien como el que se mostraba tan seguro frente al mundo. Cuándo conocí a Gustavo en la otra vida, él era bastante tímido, pero era muy educado no era tan sarcástico cómo lo es en este momento.
Les contaré cómo nos conocimos, Él me habló por Facebook una mañana de abril, yo vendía juegos de living mi papá estaba enfermo de cáncer. Entonces intentaba ayudarlo de cualquier manera.Una manera muy sencilla y útil para el,era vender a través de Facebook .Llegó a muchas personas y yo tenía tiempo de estudiar en la facultad de ingeniería.
Entonces cuando él me habló y yo le pregunté ¿Hola qué necesitas?, Él me respondió conocerte. Me quedé un poco confundida pero de igual forma le contesto.
Al pasar el tiempo, no tanto unos días. Decidimos conocernos él me invitó a tomar un helado. Nos encontraríamos a 5 cuadras de mi casa, era una avenida donde pasa un colectivo.
Cuando lo vi de lejos me pareció un poco feo tenía puesto un buzo blanco, un pantalón negro y unos zapatos del mismo color. Dude sinceramente al acercarme, pero lo hice.
A partir de ah sí él me empezó a llevar a la facultad, me traía ,me buscaba nos encontramos en cualquier sitio. Buscamos cualquier tipo de excusa para vernos.
Me hacía muy feliz sentía que me entendía, que me comprendía, que me escuchaba y que no se enojaba por nada. Yo era una persona muy impulsiva que por cualquier pequeño detalle huia de cualquier relación.
Pero con él me sentía segura,además que no es por interesada,pero con él me sentía segura porque tenía un trabajo estable.
La primera vez que me invitó a salir oficialmente fuimos con mi suegra. Fuimos a ver una película de dibujos animados, porque no había mucha variedad. Aún recuerdo que fuimos a ver Río 2.
Perdón me olvidé que la primera vez que fuimos al cine no fue con mi suegra. Sino que fuimos a ver Moisés o el arca de Noé, no me acuerdo bien. Pero la pasamos tan aburridos qué decimos no ir a ver algo así nunca más.
Después cuando se hizo marzo en aquel entonces, Gustavo me pidió matrimonio. Cada vez que salíamos al Walmart o alguna tienda nos frenabamos para ver la ropa de bebés.
Cuándo oficialmente en marzo pero más a fin de mes. Yo me enteré que estaba embarazada de un mes y medio. Y después un tiempo después me enteré que era una nena.
Cuando mis padres se enteraron mi mamá estaba muy feliz, a diferencia a mi papá que me quería matar. Más que nada él estaba preocupado por mis estudios, aunque después que crecí me di cuenta que ser ingeniera era idea de ellos no mia.
A pesar de que en este momento estoy muy agradecida, por lo bien económicamente que estoy. Aunque en esa otra vida no había decidido ser ingeniera. Con mi marido teníamos el local pero en un tiempo después lo cerramos, por eso me llamó la atención verlo abierto y tan activo.
No pude evitar alegrarme sobremanera hacia Gustavo, también me ponía a pensar si habría sido mi culpa que cerráramos.
Pagamos dos alquileres de local y del departamento, los costaba demasiado llegar a fin de mes con los dos alquileres de ambos.
Hasta que nos momento dado las ventas bajaron muchísimo, yo sacaba siempre alguna publicidad, algún sorteo, promociones de todo tipo. Pero no pude evitar cerrarlo.
En un momento dado también estudié profesorado matemática me iba muy bien, en las demás materias. Hasta que me tocó ser maestra de un curso, no tuve mucha ayuda de las maestras que me acompañaban. Por lo tanto me fue mal. Me había sacado un 2 en esa materia de práctica a pesar de tener todo bien lo demás.
Eso me ha deprimido muchísimo sin contar la muerte de mi papá cuando Camila tenía apenas 11 meses de edad. Eso también me lleva un extremo depresión muy grande.
No fui de las mejores esposas ni madres en este momento, estaba tan sumida en el los estudios, en mi dolor. Que creo no fui la mejor mamá para Camila.
Cuándo nació Emma, mi mundo volvió a florecer a pesar de que ya empezaba a ser mejor mamá con Camila. Aunque desde fuera la mayoría de las personas me decía que era una excelente mamá aunque yo lo veía de otra manera. Sentía que Camila necesitaba más acompañamiento de mi parte y yo no le hacía tanto caso como debería. Cuándo nació Emma que por cierto nació en la casa, tenía contracciones y cuando fuimos al hospital Me mandaron de vuelta.
Entonces nació la casa, a mi marido le había mandado a poner un colchón cerca de la entrada. Y sentí que algo empujaba hacia abajo, era Emma que quería salir. Me llevaron al hospital en ambulancia, me sacaron la placenta antes de que termine las contracciones.
Y así fue estuvimos prácticamente 4 años después muy bien. Habíamos tenido altos y Bajos en la pareja con mi marido. Pero a pesar de todo delamos muy Unidos, el cada vez que me veía saltaba abrazarme. Yo siempre buscaba la oportunidad de darle un beso o robarle una mirada.
En un momento dado parecíamos dos adolescentes enamorados, pero que íbamos a hacer estamos desempleados. Luego conseguimos trabajo en una bloquera, ambos trabajábamos muy fervientemente. Pero a pesar de ello no nos alcanzó para tener una buena vida.
Necesitamos otra entrada entonces comienza escribir, siempre lo hice pero nunca lo había hecho para ganar dinero.
Desde pequeña me gustaba escribir libros en lápiz enteros, pero no sé que le habrá pasado aquel libro que se perdió. Pero siempre me llamó la atención mucho la escritura.
Por eso me da pena que mis padres no me hayan acompañado en mi propio sueño. Solo esa hora sería una gran escritora, tal vez seguiría el mismo estado económico en el que estaba.
Pero después de que fui mamá, me di cuenta que lo peor que pueden hacer los padres. Es querer manejar las vidas de los hijos, porque un artista puede tener mejor éxito Con ingenieros porque no.
En mi país un ingeniero gana una miseria capaz que alguien que trabaja de empleado público gana mejor. No es por desmerecer a nadie pero una persona que estudió 10 años tiene que ganar mucho mejor que una persona que trabaja sin estudiar.
Y aquí estaba pensando y reflexionando sobre mi vida anterior, mientras estaba sola atendiendo el local porque el susodicho no había regresado.
Estaba algo histérica y nerviosa, por lo cual no atendí el teléfono cuando Ignacio me llamo.
Decidí seguir a Gustavo, cerro el local total él no estaba. Me encogí de hombros cuando vi una clienta conocida acercarse, me escabullí por la otra esquina. Apague el teléfono por las dudas, no sabía bien a dónde ir.
Cuando recordé los restaurantes recomendados que le di a Gustavo, decidí empezar por el que quedarían 5 cuadras. Iba a ir caminando para no levantar sospechas, me reí ante mí mismo por mis ocurrencias
Camino a paso acelerado, a través de la vereda. La farola me seguían, el olor a pan recién horneado me hacía sonar las tripas. Y las millas de flores adornadas me llenaban de alegría.
Tenía una mezcla de sentimientos extraños, todos los locales eran los mismos. Pero a su vez todo tenía algo diferente, el local de la esquina no tenía la típica madera de hace tantos años reposando sobre el . El kiosco que estaba a mitad de cuadra era de otro color. El banco era un mas grande que la otra realidad.
Muchas diferencias que no me habian percatado mientras manejaba. Decí olvidarme de todas esas nimiedades.
Cuando llegué al restaurante llamado el sol, no encontré rastros de mi jefe. Buffer frustrada pisando fuerte el suelo, tenía ataques de carácter repetidamente.
Sin contar los ataques de hambre, por eso en este momento me había comprado un helado.
Mientras caminaba disfrutando del placer de algo frío, dirige a un café que también le había recomendado.
Era un café más bien de media tarde, una fachada de madera desgastada. Junto con ventanales grandes y amplios,lleno de plantas de interior que se miraban desde lo lejos. Junto con algunos candelarios antiguos, le daban al lugar un aspecto rústico.
Cuándo observe disimuladamente por una esquina del vidrio, pude verlos a ambos. Ella le tomaba la mano por encima de la mesa, ah no pero el no protestaba en absoluto.
Una especie de celos, de bajo autoestima, una punzada en el pecho. Seguido con una especie de melancolía, me atacaron ferozmente.
Mira hacia atrás, me senté en la primera silla que vi. No pude evitar llorar, nunca se me hubiera ocurrido ver a mi marido feliz con otra persona . A pesar de que no era mi marido original.
Pero ver a la persona que amaste por tantos años feliz con otra, me desgastó físicamente y de corazón. No pude evitar querer hundirme en un pozo profundo y desaparecer.
Decidí caminar y alejarme, antes de marcharme a mi casa le escribí a mi jefe. Le anuncia que me sentía mal que no quería estar en el local, que lamentaba no poder ayudarle esta tarde.
Cuando llegue a la casa estaba tan sola y desolada, tanta frialdad en las paredes blancas. Los cuadros denotaban tristeza más qué felicidad, lo impecable de los muebles me daba melancolía .
Me sentía tan desbastada, tan sola, no tenía a nadie ni a nada. Por momento recordé a mis hijas.
Lo hacía casi siempre aunque En algunos momentos dolía más. Intentaba creer que en alguna oportunidad volvería a verlas. Aunque se habían pasado tantos meses y no las veía.
Mis esperanzas estaban alejando, pero no quise desistir. Pero me di cuenta que estar en ese lugar, no me estaba ayudando.
Me di cuenta que tal vez, debía estar sola. No sabía quién amaba, mi corazón latía por ambos hombres.
El primero porque me cuido, me protegió, me escuchó con una loca historia y no me intento internar. El segundo porque fue mi esposo durante 8 años.
Y aunque intentaba negarlo, me iba a volver loca en ese lugar. Me di cuenta que lo mejor, air alejarme de esa casa y del local.
A pesar de que fue mi idea, qué mi jefe estuviera con alguien. No voy a negar que no duele, porque duele y mucho.
Supongo que sí Ignacio estuviera con alguien me dolería de la misma manera, pero no era así. Tomé mis maletas, inmaculadas libres de polvo.
La señora de la casa mantenía todo impecable hasta aquello que no veíamos. Probé al abrir aquellas puertas que nadie habría dónde estaban las maletas.
La volví a llenar con lo más indispensable. Me interesaba tener 10 buzos iguales de color negro.
Por eso lleve cuatro maletas grandes a una casa que estaba a nombre mío. Tomé mi auto subir las maletas con cuidado, y me fui.
No le dejé una nota nadie, no me despedí. En su lugar dejé mi lugar vacío, me llevé mi almohada, yo no iba a estar mi cepillo de dientes junto al de Ignacio. También me llevé mi taza favorita la que tiene rayas verdes, no usaba otra distinta.
Cuando llegue a la casa me impresione, era muy grande. Era la casa soñada de chiquita, de un tono Rosa palo, con unas piedras al borde.
El jardín era enorme había un saucelloron pero era grande, me sorprendió. También una hamaca siempre soñé con una, era la casa soñada, cuando la abrí el silencio me invadió.
Pero a la vez me sentía relajada, Yo estaba cansada de fingir una vida que no era mía. Nunca recuperaría mis niñas, pero quería darle lo mejor a mi hija e hijo.
Quería empezar de nuevo no cometer el error de llevar la corriente al destino. Por ese motivo estaba completamente sola pero me sentía tranquila.
Contraté a unas personas para que me limpiara, me ayudarán a mover muebles. Cortar el pasto y demás tareas.
Fue un día largo pero terminaron muy temprano, todavía faltaba mucho que hacer pero lo haría el otro día. Me acomodé en mi cama, me tapé con las cobijas y cerré los ojos para un nuevo día.
En la noche extrañamente, no tuve las típicas pesadillas. Es un lugar viví un bonito sueño, soñaba con mi papá. Soñaba que él estaba vivo y conversamos tantas horas, se nos iba el tiempo sin darnos cuenta. Fue uno de los sueños más hermosos que tengo, cada vez que soñaba con él me levantaba feliz.
Ignacio.
Cuando llegue del trabajo, no estaba mi esposa tarareando feliz una canción. No estaban las luces prendidas sin motivo alguno, tampoco algun recipiente sucio donde no deberia estar.
Había demasiado paso una que extrañamente me dolió, cuando llegué al baño me di cuenta que no estaban sus objetos materiales.
Su cepillo de diente no estaba junto al mío, la crema que usaba para la cara ya no reposaba la esquina inferior del baño. El peine que siempre tenia pelos sueltos tampoco estaba.
Me dirigí corriendo hacia la nuestra habitación, pero pude ver el cartel abierto de par en par. Las maletas tampoco estaban, se llevaron la almohada. Y también algunas cobijas con ella.
Sentí una punzada de dolor en el corazón, me sentí traicionado me sentí dolido. Me sentí primeramente confundido, no sabían que fallado para que ella se fuera.
Justamente había tenido una sorpresa para darle, había comprado un conjunto para los bebés. También quería que fuéramos a ver la cuna y lo que nos faltaba para la habitación.
¿Porque se fue?
¿No la hice realmente feliz?
Tal vez mis sospechas eran ciertas, sabía que ella sentía algo por su jefe. Y no la podía regañar o no entender. Él había sido su esposo por tantos años, el padre de sus hijos.
Pero aún así dolía mucho, tomé el teléfono desesperado. Del apuro se me cayó al suelo, cuando los dos tuve entre mis manos marqué a Gustavo. Estaba dolido pero a su vez estaba muy preocupado.
-¿Hola? - escuché su voz ronca del otro lado de la línea.
-¿Esta Giss contigo?
- No ¿Paso algo?.
-No lo sé- dije al borde del llanto.-ella no está ella se marchó.
- conmigo no está.
-sí sabes algo de ella me puedes avisar por favor.
- tranquila cualquier cosa te avisaré.
Corte la llamada o más confundido y preocupado. Pero se lo hubiera pasado algo no se hubiera llevado las cosas, ella definitivamente se marchó de la casa.
Tomé el teléfono y la intenté llamar. Pero el teléfono me da buzón ocupado. Lo tiré por encima del sillón frustrado, enojado, decepcionado.
No sabía Cómo sentirme..
Pensé que la había enamorado nuevamente, pensé que la estaba haciendo feliz. Pero al parecer me equivoqué.
Sino por qué motivo se hubiera marchado. Una persona que es feliz no se va de su hogar.
Decidí repasar todas aquellas veces que estuvimos juntos,¿ en algún momento la insulte? ,¿Le habrá faltado al respeto sin darme cuenta?
No lo sabía pero de lo que uno único que estaba muy seguro no es que me dolía todo.
Había dicho tantas veces que no dolía todo, estaba harto de compadecer mí mismo.
Pero no tenía otra manera de liberar lo que sentía, decidí salir y buscarla. Ella me diga por qué motivo se fue.
Gustavo .
Me pareció extraño recibir esa llamada, encogí de hombros seguro que tuvieron una pelea tonta. Una vez que deje astefin su casa, no pude evitar pensar en que le haya pasado.
Refunfuña molesto, yo no era un tipo que se preocupara por los demás. Ni que me estresara por.. por alguien. Entonces por qué estoy pensando y pensando en que le habrá pasado.
Decir a mi casa, ignorando Las mil y un situaciones que me imaginaba. Ignorando el hecho que me empezaba a sentir vacío.
Uno de la garganta Se estaba formando en mi interior, nunca me había sentido así. Nunca tuve alguien a quien querer y amar.
Soñar cada noche con ella y con nuestras niñas me va a dar un motivo para vivir. A pesar de que aún me seguía mostrando frío ante ella, yo la amaba.
Creo que desde la primera vez que la vi, no pude evitar sentir una corriente eléctrica pasar por mi espalda. La primera vez que la besé, no pude evitar sentir Miles de mariposas en mi estómago.
Ni siquiera sabía lo que era el amor, conocí muchas mujeres pero ninguna fue algo interesante. Ninguna intercalo tan hondo en mi corazón.
Giss.
Al otro día me levanté pero el silencio me inundó. Una extraña tranquilidad me invadió, contemple relajada las cientos de plantas verdes y coloridas qué me saludaban los distintos puntos de la casa.
Luego desayuné sola algo nuevo para mí, a pesar de ello me sentía nostálgica.
Decir encender mi teléfono y recibir muchas llamadas de parte de Gustavo y de Ignacio. Muchos mensajes preguntando dónde estaba.
Decidí decidí estar sola y mañana daría la cara y enfrentar que me fui. Pero el sonido del timbre me sacó de mis cavilaciones, me levanté confundida de sofá.
Pero era de suponer que mi marido actual supiera mi ubicación,ya que él también era propietario de esta ubicación. Temblorosa me acerqué a la puerta, cuando la abrí un molesto Ignacio me esperaba del otro lado.
Yo lo miré algo apenada, aunque también algo confundida. El no era de esas personas que invadían tu espacio, más bien al contrario. Siempre fue un compañero fiel sin reprocharme nada.
- Hola- me susurro al mirarme a los ojos,pude notar que los tenía rojos e hinchados.
- Hola - murmure - pasa.
Él entró mirando cada rincón de la habitación.En la entrada de la casa había una pequeña mesita con una lámpara y un sofá . Sello de un pasillo que llevaba hacia el comedor, luego a la derecha estaba el living y más adelante estaba la cocina. Una escalera se extendía doblando el pasillo hacia las habitaciones.
Se sentó en el sofá de la entrada, mirándome triste. Cruzo sus piernas, dejando descansar sus manos sobre ellas.
Me senté a su lado algo temblorosa. Miraba hacia abajo apenada.
- mírame - me susurro, al ver que no levantaba la mirada.
- Lo lamento, me di cuenta que necesitaba mi propio espacio.
- Lo siento - se tapo la cara con las.manos - pensé que te habías ido con tu jefe.
- ¿Porque pensaste eso?
- Porque se que sientes algo por el - lo mire sosprendida- pero no te culpes no es algo que podrías evitar y siempre lo entendí y respete.Solo escúchame