C135 Capítulo 135: Un regalo inesperado
Estaba agotada, Aninka se esforzaba por hacer el día agradable, pero, jugar juegos de mesa mientras despejaban la entrada por la nieve acumulada, no era algo agradable. Y ya estábamos por volvernos locos con tanta excesiva alegría para ignorar lo inevitable: la despedida.
— Debemos dejar de jugar esta tontería
