C38 Capítulo 38: Heridas
¿Que tan ciego puede estar el padre de Esteban, como para dañar a sus propios hijos por una mujer? ¿Tanto es el amor que siente por aquella señora? Sí es así ¿El amor puede hacernos tan ciegos?
Sí es así, no deseo enamorarme.
Un ruido rompe el silencio. Alguien abre la muerta.
— Ya estoy en casa.
Esteban sonríe ladinamente. Está no es una dulce sonrisa, todo lo contrario
